... y entonces con tono amenazante ella dijo: "ya sé que dicen que nosotros somos la juniorcracia".
Lo que no sabe es que juniorcracia no es un grupo de personas sino una categoría, asumir lo contrario es un reflejo más de soberbia, es como quien en vez de asumirse parte de las soluciones, se considera LA solución; o en su defecto si nosotrxs creyéramos lo que ella asegura, sería considerarla no parte del problema sino EL problema en sí, y la verdad es que no es tan importante.
La juniorcracia es una práctica política, es un mecanismo de la gerontocracia para mantenerse en los nichos de poder a través de sus familiares.
Esta práctica al ser tan recurrente en las izquierdas, representa un enorme sesgo porque se contradice con la necesidad de fomentar verdaderas escuelas de formación política; entre menos cuadros formados allá, menos competencia tendrán sus hijxs.
Pero además es una enorme contradicción ya que en el fondo acusa una visión clasista terrible pues se asume que lxs herederxs son lxs ungidxs y el resto lxs obrerxs de la Revolución.
Debo aclarar que el problema no es que quienes son hijxs de lxs dirigentes políticos participen y aspiren a ocupar los espacios, la crítica debe discriminar entre quienes su aspiración la sostienen con trabajo y preparación y entre quienes solamente están esperando a que la gracia de un apellido le abra las puertas.
Si la izquierda no es autocrítica, si no dialogamos y debatimos frontal y francamente, no tendremos futuro alguno, seremos simples reproductores del sistema de opresión en el que vivimos.
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